Plantas medicinales: una alternativa natural para el bienestar
En los pasados meses, he tenido la oportunidad de hablar sobre plantas medicinales en En La Mañana de TeleOnce. Esta fue la primera de varias conversaciones que estaremos teniendo sobre este tema, y me gusta porque cada vez que hablamos de plantas terminamos descubriendo que hay mucho más de lo que cabe en unos minutos de televisión.
En el segmento hablamos de Herbología, de algunas plantas que conocemos bien en Puerto Rico y de algo que para mí es fundamental: saber trabajar con una planta va mucho más allá de buscar en internet “¿para qué sirve?”.

Una planta: distintos preparados
Cuando trabajamos con una planta medicinal, no necesariamente utilizamos toda la planta de la misma manera.
Las flores, las hojas, las semillas, la corteza y las raíces pueden tener usos diferentes.
También cambia lo que obtenemos de una planta dependiendo de cómo la preparamos.
Con una misma planta podemos hacer un té, una tintura, un aceite, un ungüento o un jarabe. Cada preparación extrae y concentra componentes de la planta de una manera distinta, y por eso el resultado tampoco es el mismo.
Durante la entrevista llevé un mortero, porque es una de las herramientas que se han utilizado tradicionalmente para trabajar con plantas. Machacar una planta permite abrirla, liberar sus componentes y empezar a trabajar con ella de una manera muy diferente a simplemente colocarla en agua.

También está la experiencia de trabajar con las manos. Puedes sentir si una planta está seca o húmeda, reconocer su textura, notar su olor cuando la machacas y ver cómo cambia a medida que la trabajas.
Después viene la preparación que quieras hacer y la herramienta que vas a utilizar para hacerla. No se trabaja igual una planta para preparar una infusión que para hacer una tintura o un aceite.
Por eso, cuando hablamos de una planta medicinal, la pregunta no termina en “¿para qué sirve?”. También tenemos que saber qué parte de la planta estamos utilizando, cómo la estamos preparando y qué queremos obtener de ella.
Algunas plantas que conocemos bien
En Puerto Rico y el Caribe tenemos una relación larga con las plantas medicinales. Muchas de las que utilizamos forman parte de la cocina, de los remedios caseros y de las prácticas de cuidado que pasan de una generación a otra.
En la entrevista hablamos de albahaca santa, toronjil, anís y anamú. También llevé caléndula, que es una de las plantas que más utilizo en preparaciones para uso externo.

Albahaca santa
La albahaca santa, también conocida como tulsi, tiene una larga tradición de uso en la medicina ayurvédica.
Una de las razones por las que me gusta hablar de esta planta es por su relación con la energía y el estrés cotidiano. Tulsi pertenece al grupo de plantas que tradicionalmente se conocen como adaptógenas, un término que se utiliza para describir plantas empleadas para ayudar al organismo a responder a diferentes tipos de estrés.
Durante la entrevista hablamos también de algo bastante cotidiano: el café.
El café no es el enemigo. El problema comienza cuando sentimos que necesitamos cada vez más café para poder funcionar, o cuando el dolor de cabeza aparece porque no tomamos nuestra taza de siempre.
A veces vale la pena mirar qué está pasando con nuestro descanso, nuestra alimentación y nuestras fuentes de energía, y conocer otras plantas que tradicionalmente se han utilizado como parte de ese apoyo.
Toronjil
El toronjil es otra de esas plantas que muchas personas reconocen desde pequeñas.
En Puerto Rico y otras partes del Caribe se ha utilizado tradicionalmente en preparaciones caseras, especialmente relacionadas con la calma, la digestión y el descanso.
Es una planta sencilla, familiar y muy aromática. También es un buen ejemplo de cómo las plantas medicinales han estado integradas en la vida diaria mucho antes de que alguien las empacara y les pusiera una etiqueta.
Anís
El anís también tiene una historia larga en nuestras cocinas y en la medicina tradicional del Caribe.
Su uso tradicional se relaciona especialmente con la digestión, y es una de esas plantas que muchas personas han conocido primero como alimento o infusión antes de pensar en ella como planta medicinal.
Aquí también entra el tema de la preparación. Una infusión de anís y una preparación más concentrada no son necesariamente la misma experiencia para el cuerpo. La cantidad, la parte de la planta utilizada y la forma de preparación forman parte del trabajo de la Herbología.
Anamú
El anamú es una planta profundamente vinculada a las tradiciones medicinales del Caribe y de otras regiones tropicales de América.
En Puerto Rico forma parte de ese repertorio de plantas que muchas familias conocen por tradición. Su olor es fuerte y particular, y basta mencionarlo para que más de una persona recuerde a una abuela, una tía o algún remedio preparado en casa.
Ese tipo de conocimiento también es parte de nuestra historia.
Caléndula
La caléndula tiene un lugar especial en las preparaciones para la piel.
Durante la entrevista llevé un ungüento de caléndula, una preparación que se utiliza tradicionalmente para cuidar la piel reseca, agrietada o irritada y para pequeñas molestias de la piel.
Aquí volvemos al principio: no basta con saber que una planta es “buena para la piel”. Hay que saber qué parte de la planta se utiliza, cómo se prepara y cómo se aplica.
¿Las plantas medicinales curan enfermedades?
Esta es una de las preguntas que más aparece cuando hablamos de Herbología.
Yo soy muy cuidadosa con la palabra curar. Una planta medicinal puede tener usos tradicionales y puede apoyar diferentes funciones del organismo, pero eso no significa que podamos prometer que va a curar una enfermedad.
La Herbología requiere conocer la planta, su preparación, sus posibles usos y también sus límites.
Eso es especialmente importante cuando estamos hablando de embarazo, posparto, lactancia o cualquier situación en la que la persona necesite un cuidado más específico.
Como partera y herbóloga, me interesa que recuperemos el conocimiento sobre las plantas sin convertirlo en una colección de promesas.
El conocimiento de nuestras abuelas

Cuando hablamos de una alternativa natural para el bienestar, puede sonar como si estuviéramos hablando de algo nuevo. Pero el conocimiento sobre las plantas medicinales no llegó a Puerto Rico ayer.
Está en nuestras casas, en nuestros patios y en nuestras comunidades. Está en las plantas que nuestras abuelas conocían, en las infusiones que preparaban y en los remedios que aprendimos de ellas.
En mi propia familia, ese conocimiento también forma parte de mi historia.
Continuar aprendiendo sobre nuestras plantas y sobre las formas tradicionales de utilizarlas es también una manera de mantener vivo ese conocimiento. Y puede ayudarnos a incorporar recursos que forman parte de nuestra propia cultura en la manera en que cuidamos de nuestro bienestar.
Las plantas medicinales no son una moda nueva. Son parte de una historia que todavía podemos seguir conociendo, practicando y transmitiendo.
Esta fue la primera de varias conversaciones sobre plantas medicinales en En La Mañana, y todavía quedan muchas plantas, preparaciones e historias por compartir.



Comentarios